Secuelas de una negligencia médica más allá de las observables físicamente

negligencias medicas

Pérdida de confianza

Una de las primeras consecuencias tras  las negligencias médicas es la ruptura de la confianza médico-paciente y sistema sanitario-paciente. Este hecho hace que los pacientes se distancien del sistema sanitario, y en futuros problemas no acudan a este para buscar soluciones.

Que no tomen en cuenta las recomendaciones del médico, o en otras palabras, perjudica la adherencia terapéutica, el criterio del médico no  vale ya tanto. Si no se sigue el tratamiento al pie dela letra es más probable que se tarde más en sanarse o que incluso tenemos una recaída o patologías derivadas de la falta de cuidados.

Problemas de ansiedad e  inquietud

Tener un problema de salud ya de por sí nos asegura un problema de ansiedad y nerviosismo, pero saberse víctima de una negligencia médica agrava estos sentimientos.

Desgraciadamente se ha demostrado que la ansiedad no es el mejor amigo de nuestro sistema inmune, está comprobado que acentúa los síntomas de muchas patologías e incluso es la desencadenante de alguna patología funcional.

Problemas de ira y de resentimiento

Junto con la desconfianza y el aumento de la ansiedad es muy común que las personas que han sido víctimas de negligencias también terminen desarrollando sentimientos de ira. 

Se sienten estafados por el sistema sanitario y no llegan a comprender por qué les ha tenido que pasar a ellos. Culpar en un primer momento a la labor del médico o al hospital es una reacción totalmente normal y común en un alto porcentaje de pacientes, pero si no diluimos ese resentimiento puede generar graves trastornos en el ámbito psicológico.

Se trata de uno de los sentimientos más tóxicos, ya que cuando los pacientes  entran en ese círculo vicioso retroalimentan sus pensamientos provocando más ira y hostilidad que se extiende al resto de áreas de su vida. Incluso provocando patologías o conductas autodestructivas (alto consumo de alcohol, peleas, etc).

Sentimientos de abandono e indefensión

Aparte de no entender por qué les ha tenido que pasar a ellos se sienten “abandonados a su suerte”, experimentan profundos sentimientos de indefensión ante la enfermedad y ante lo que pueden hacer ellos por su bienestar.

Este sentimiento va  dela mano de sentimientos como la desesperanza y la  depresión, dos de los más potentes desencadenantes de enfermedades psicosomáticas y del debilitamiento del sistema inmune.

Si no se actúa en consecuencia y no se apoya a la persona esta incluso no será capaz de demandar la negligencia por lo que también terminará perdiendo la confianza en las autoridades que la protegen.

Pérdida de autoestima

Cuando sufrimos una negligencia médica normalmente va asociado a secuelas físicas (vuelta a la sala de operaciones, pérdida de peso, cicatrices, malformaciones…) las cuales influyen negativamente en la autoestima del paciente.

Esta pérdida de autoestima la podremos detectar en actos como la pérdida de habilidades sociales, la reducción de actividades de ocio, la  apatía por hacer cualquier cosa, la falta de autocuidado, el aislamiento social, etc.

Esto sumado a las  variables de arriba es un caldo de cultivo perfecto para generar cuadros depresivos, los cuales se pueden llegar a volver crónicos y afectar a todos los ámbitos de la persona.

Por lo cual, lo que en un primer momento afectaba al paciente solamente (sentimientos de ira, indefensión, ansiedad…) y que seguramente aunque fuese visible y detectable por los demás se pudiese atribuir a sentimientos momentáneos.

Ahora inunda todas sus áreas, las relaciones sociales se complican, pueden llegar a romperse lazos afectivos (el sentimiento de soledad frente a la enfermedad se agudiza). Al reducirse la actividad social se pierden lazos sociales lo que aísla aún más a la persona y reafirma sus sentimientos de rencor por lo que le ha pasado.

La pérdida de habilidades sociales, la apatía y la depresión pueden hacer que no rinda de igual manera en su trabajo e incluso ocasionar que pierda este (si no lo ha perdido ya por las secuelas que le ha dejado la negligencia).

Finalmente verse aislado, sin recursos y en una espiral de la que no puede salir puede incluso llevar al paciente a pensamientos suicidas. 

Por suerte existen especialistas en negligencias médicas como los abogados o psicólogos que además de participar en la defensa asesoran a los clientes acerca de estas consecuencias derivadas de la negligencia e impiden que se patologicen.

 

*Podrás encontrar más información sobre el tema en este artículo.

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