Reglas fundamentales en una primera defensa

El objetivo principal de todo abogado es defender de la manera más eficaz posible los intereses legítimos de sus defendidos. Por lo cual la primera regla será determinar qué es lo que le interesa a nuestro cliente y la  segunda  será explicarselo.

Ya que, a lo largo de la carrera de un abogado penalista se encontrará con clientes que están tan obcecados con el pleito e implicados tanto personalmente que no son capaces de determinar lo que más les conviene en su situación.

Dentro de esto también tendremos que valorar que  los objetivos de nuestros clientes se adapten a la realidad, pretender defender a alguien que ha dado positivo en alcoholemia antes que intentar llegar a un pacto es un ejemplo de lo que no hay que hacer.

Las estrategias particulares que queramos utilizar en cada acto tienen que estar supeditadas al objetivo final. Es decir, aconsejarle en un primer momento al detenido que testifique para ponerle en libertad sin tener en cuenta que esa declaración va a dificultar mucho su posterior defensa.

 

¿Cuáles son las reglas de oro que hay que seguir desde un primer momento?

abogado penalista

1ª. Nunca debemos dejar que nuestro cliente declare en el momento mismo de su detención

Es uno  de  los principios básicos, como abogados penalistas Madrid deberemos ejercer su derecho a no declarar durante la  detención. Acogerse al derecho a no declarar durante la  detención nos puede dar muchas ventajas a la hora  de preparar la defensa (aunque sepamos claramente que es inocente).

2ª. Antes de declarar (como cuando es puesto  a disposición judicial)  es necesario que descanse

Simplemente pensemos como si se tratase  de nosotros mismos, ¿estaríamos en las mismas condiciones de declarar después de haber dormido dos noches en un calabozo, sin habernos cambiado de ropa, sin habernos duchado y con la presión de estar detenidos?

La respuesta es que obviamente no, ni hemos estudiado la estrategia, ni tenemos recopilada la información suficiente, ni nuestro cliente se encuentra en las mejores condiciones para pensar en lo que le conviene.

Como excepción podemos encontrar los casos de prisión provisional, en los que se podrá dar una breve declaración en la que el acusado responda solamente a las preguntas de la defensa para decidir simplemente el tipo de medidas cautelares de carácter personal que se  van a tomar.

3ª. Utilizar siempre que podamos el artículo 400 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal

Podemos acudir al  400 LECRIM que relata la siguiente: el procesado podrá declarar cuantas veces quiera, es  decir podrá prestar declaración aunque no lo haya hecho detenido ni en la vista después. 

A esta declaración voluntaria acudiremos cuando el abogado piense que hay posibilidades de conseguir un sobreseimiento en fase de instrucción. Si no disponemos de esa seguridad lo más aconsejable es dejar la declaración hasta el juicio oral.

Esta premisa no solamente se puede aplicar a nuestro cliente sino al  resto de diligencias de investigación.

Así, si no vemos que haya ninguna posibilidad de sobreseimiento antes del juicio que tenemos es mejor que nuestra actitud se torne pasiva y que nos guardemos la  estrategia hasta la llegada del juicio oral.

4ª. Renunciar al derecho a la última palabra ya que se trata de una trampa

Se trata literalmente de una trampa de los legisladores para que, el acusado viendo que se trata (suponiendo que se trata) de la última oportunidad que tiene para hablar termine por reconocer aquello que  no había acreditado antes.

5ª. Ser amable siempre

Se trata de una de las reglas principales en cualquier ámbito, ser cortés hará que los jueces hasta los testigos y peritos más hostiles, la amabilidad y la cortesía vuelven a las personas más receptivas. Por lo tanto serán más proclives a escucharnos.

6ª. Ser prudente siempre durante los interrogatorios

Cuando nos dedicamos a ejercer la defensa de un acusado hay que extremar las precauciones y la prudencia con nuestras preguntas, es mejor dejar ciertas cosas en el aire que arriesgarnos a que nos den una respuesta que pueda incriminar  a nuestro cliente.

7ª. No polemizar con los peritos contrarios

Normalmente cuando los peritos hablan sobre cuestiones técnicas es porque saben que dominan este tema mucho mejor que los abogados. Entrar en polémica con ellos solamente hará que nos acribillen con más datos y mejores argumentos su teoría.

8ª. Mejor breve y conciso al informar

La atención de los jueces, como la de los oyentes normales, tiene un límite. Por lo tanto es conveniente  que  cuando hagamos la  defensa de nuestro cliente vayamos al  grano, proporcionarle al juez la información que nos favorezca y hacerlo en un número de folios limitado.

9ª. Saber cuándo hay que saltarse las reglas anteriores

Saber cuando las reglas anteriores que debe conocer todo buen abogado penalista debemos saltarnos estas, ya que cada juicio es diferente y habrá estrategias en las que nos convenga hacer todo lo contrario. 

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